En esta guía te contamos qué alimentos se pueden congelar, cuáles no, los que preferiblemente no deberíamos congelar y cómo descongelarlos de manera segura.

Aunque somos conscientes de la existencia de un desperdicio alimentario elevado en todo el planeta, pocas veces se piensa en ello y casi nunca le damos la importancia que se merece.
Según datos obtenidos de diferentes organismos, alrededor de ¡¡un tercio!! de los alimentos producidos en todo el mundo, acaba desperdiciado, y ¿sabes qué…? Pues que los alimentos mal gestionados en nuestras neveras y congeladores, son una de las causas más comunes de este desperdicio.
En Tu Portal Eco creemos que reducir el desperdicio alimentario en el hogar es importante, y por ello, hemos creado esta pequeña guía en base a las recomendaciones de AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición), FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) y OMS (Organización Mundial de la Salud).
Congelar también es un gesto sostenible

Tal vez piensas que la simple acción de congelar alimentos poco tiene que ver con la sostenibilidad, que congelar los alimentos, pues, es simplemente congelar para que duren más, porque has hecho comida de más y así tienes para otro día o porque has visto ese alimento que enloquece tus sentidos y no has podido resistir a comprar una cantidad exagerada que no podrás terminar en varios días…
Pues detrás de esa acción de congelar alimentos, y aunque no seas consciente en el momento de hacerlo, estás contribuyendo a mucho más de lo que imaginas, como:
- Reducir el desperdicio alimentario
- Alargas la vida de los alimentos
- Ahorras dinero
- Los recursos utilizados (tierra, agua, energía, trabajo….) para que los alimentos lleguen a tu hogar, no se desperdician.
Congelar los alimentos ¿es seguro?

Congelar los alimentos es una práctica segura y recomendada, pero que no lo digo yo, lo dicen las autoridades sanitarias como AESAN, FAO y OMS, las cuales indican que la congelación de alimentos es una de las mejores prácticas para conservarlos, eso sí, siempre y cuando se haga bien y se congelen los alimentos adecuados, porque sí, aunque prácticamente podemos congelar todos los alimentos, hay alguno que ni por asomo, hemos de meterlo en el congelador.
Desde AESAN, nos advierten que la congelación no elimina las bacterias ni microorganismos, pero detiene su crecimiento mientras los alimentos se mantienen congelados.
Reglas para congelar alimentos de manera segura
Aunque un pelín más abajo veremos los alimentos que se puedan congelar y cómo hacerlo de la mejor manera, estas reglas hay que aplicarlas siempre:
- Alimentos frescos y en buen estado: Cuanto más fresco esté el producto a la hora de congelarlo, mejor será su calidad al descongelarlo.
- Mejor raciones individuales: Si congelas raciones individuales, el proceso de congelación se acelera (por lo que se disminuyen riesgos), además de evitar tener que descongelar más de la cuenta.
- Si la comida está caliente, deja que se enfríe: Antes de meter un alimento cocinado en el congelador, es importante que lo dejes a temperatura ambiente, (no más de 2 horas y dependiendo del calor que haga ambiental). Lo que ocurre si metes un alimento cocinado caliente en el congelador, es que baja la temperatura de este último y se forman cristales de hielo en los alimentos, lo cuales estropean la textura.
- Utiliza envases herméticos o bolsas aptas para congelar: Ambas son opciones viables y que puedes encontrar en formato ecológico. Lo importante es que puedas sacar todo el aire posible para evitar las quemaduras por congelación, que son unas manchas blanquecinas que además de resecar el alimento, alteran el sabor del mismo.
- Etiqueta los envases: Da igual el envases que utilices, siempre tienes que etiquetarlo, anotando el contenido, la fecha de congelación y si procede, el número de raciones. Parece una tontería hasta que te encuentras tres “paquetes” de “algo raro” sin identificar en el fondo del congelador.
- Aplica la regla FIFO (First In, First Out): Lo que quiere decir, que consumas primero lo que lleva más tiempo congelado.
- No congeles alimentos descongelados: Si descongelas un alimento no lo vuelvas a congelar, a menos que lo cocines. Solo si lo has cocinado, puedes volver a congelarlo. Recuerda que las bacterias se paran en el proceso de congelación, una vez descongelado, estas vuelven a estar activas y se multiplican con más velocidad, por ello, es importante realizar la descongelación de manera correcta.
- Temperatura de congelación: La temperatura segura de congelación es -18ºC o inferior.
Alimentos que sí puedes congelar y cómo hacerlo

Carnes
La carne responde muy bien a la congelación si el producto es fresco.
- Cómo congelar la carne: En primer lugar, hay que quitar el exceso de grasa y piel ¿por qué? pues resulta que la grasa se oxida antes incluso a temperatura baja y aporta un gusto rancio. Además, como la grasa se descompone antes, el alimento dura menos tiempo en buen estado. Después, divide en porciones y envasa al vacío o en film bien apretado, de forma que se minimice al máximo el contacto con el aire.
- Tiempo orientativo de conservación: Carne de ave, entre 9 y 12 meses. Cerdo, hasta 6 meses. Ternera o vacuno, entre 6 y 12 meses. Carne picada, de 3 a 4 meses.

Pescados y Mariscos
- Cómo congelar pescados y mariscos: Limpio, eviscerado y sin escamas, introduciéndolo en el congelador sin que pasen más de 24 horas tras su compra.
- Tiempo orientativo de conservación: Pescado blanco o magro, hasta 6 meses. Pescado azul o graso, de 2 a 3 meses. Mariscos y moluscos, de 3 a 6 meses.

Verduras y Hortalizas
Las verduras y hortalizas, son sin duda, nuestras protagonistas de la congelación casera, y a su vez, las que más dudas generan en los hogares, y por eso, les hemos dedicado un apartado especial. Te adelanto que la mayoría se benefician muchísimo de un paso previo llamado escaldado, que te explicamos con detalle un poquito más abajo.
- Tiempo orientativo de conservación: Las verduras escaldadas correctamente, aguantan entre 10 y 12 meses congeladas. Aquellas congeladas en crudo sin escaldar, se conservarán unos 2 meses.

Frutas
Gran parte de las frutas congelan muy bien, pero aquellas con alto contenido en agua y poca textura como pueden ser la sandía o el melón, pierden su textura al descongelar, por lo que estas, son especialmente válidas para hacer batidos una vez descongeladas.
- Cómo congelar la fruta: El primer paso es lavar y secar muy bien la fruta, después, y siempre que lo consideres necesario, la puedes trocear y/o pelar. Para que no se queden pegadas entre sí, primero congelarlas extendidas sobre una bandeja, y una vez estén duras, las puedes pasar a un recipiente o bolsa de congelación.
- Tiempo orientativo de conservación: Hasta 12 meses.

Legumbres cocidas
Los garbanzos, lentejas o alubias cocidos, en su propio caldo o en forma de guiso, se congelan de maravilla y pueden aguantarnos en el congelador hasta 6 meses.
Pan y bollería
- Cómo congelar el pan: Hazlo en rebanadas o porciones individuales en bolsas de congelación, para evitar que coja humedad.
- Tiempo orientativo de conservación: Entre 3 y 6 meses

Huevos
Aquí tienes una de las reglas más importantes de esta guía sobre la congelación de alimentos: El huevo, nunca jamás se congela con cáscara, el motivo, pues que el huevo se expande y puede agrietar la cáscara, dejando entrada libre a las bacterias.
- Cómo congelar el huevo: Puedes batir la clara y la yema juntos, o congelar ambas partes por separado, haciéndolo en cualquier caso en un recipiente hermético. Si lo vas a utilizar para repostería añade una pizquita de azúcar y si es para un plato salado, una pizquita de sal. Con este pequeño truco, evitas que la yema se espeso exceso y forme grumos al descongelarse.
- Tiempo orientativo de conservación: Entre 9 y 12 meses.

Lácteos
Muchos lácteos no son aptos para congelar, a excepción de estos, que no tienen problema:
- Mantequilla: Se puede congelar con una duración de entre 6 y 9 meses.
- Nata para montar: Siempre sin montar, se puede mantener en el congelador unos 2 – 3 meses.
- Quesos curados o semicurados: Congela este tipo de quesos si los vas a usar para cocinar, ya que su textura puede volverse más quebradiza. Congélalos en porciones pequeñas o rallados para conservarlos durante 2 – 3 meses.

Sopas, caldos, guisos y platos cocinados
Si te ha sobrado este tipo de comida, no te lo pienses, ¡ a congelarla! Y si quieres hacer comida de más para tenerla lista otro día, la congelación es la mejor solución.
- Cómo congelar estos alimentos: Es importante dejar enfriar antes de meterlos en el congelador, después, guarda en recipientes las raciones que necesites (recuerda anotarlo) dejando algo de espacio libre, ya que los líquidos se expanden al congelarse.
- Tiempo orientativo de conservación: Los guisos y platos preparados pueden aguantar en el congelador unos 2 – 3 meses, mientras que los caldos y fondos pueden aguantar hasta 6 meses.

Hierbas aromáticas y especias frescas
Las reinas de esta sección son el perejil, cilantro, albahaca y romero, ya que se conservan estupendamente en el congelador.
- Cómo congelar hierbas aromáticas: Pícalas y ponlas en cubiteras, cubriendo las celdas de estas con aceite de oliva o agua, después congelarlas para tener unas “pastillas” con gran sabor para añadir a tus guisos.
- Tiempo orientativo de conservación: Pueden aguantar hasta 6 meses.

Frutos secos
Puedes congelar cualquier fruto seco, y al hacerlo, evitarás que se enrancien. Ya sabes, si tienes de repente un antojo con algún fruto seco, no te cortes al comprarlo a granel.
- Tiempo orientativo de conservación: Hasta 12 meses.
El escaldado: Ese truco profesional para congelar verduras
Utiliza este truco para congelar tus verduras (no todas necesitan este paso) para mantener su color, sabor y nutrientes tras su descongelación.
¿Qué es el escaldado y por qué es tan importante?
Las verduras contienen unas enzimas específicas, que son las responsables de su maduración y el frío del congelador, no detiene por completo la actividad de estas, por lo que si congelas las verduras crudas, esas enzimas continuarán con su labor (aunque más lentamente) y nuestras verduras perderán su color, sabor, textura y parte de sus vitaminas.
Para realizar el escaldado sumergimos las verduras en agua hirviendo durante un breve periodo de tiempo, y después las sacamos para introducirlas en agua con hielo. con este choque térmico se consigue:
- Inactivar las enzimas responsables del deterioro.
- Fijar el color vivo de la verdura.
- Reducir la carga microbiana de la superficie.
- Conservar mejor las vitaminas.
Cómo escaldar las verduras paso a paso
- Lava y trocea la verdura en piezas uniformes.
- Pon a hervir abundante agua (al menos el triple de volumen que la verdura) con un puñado de sal.
- Sumerge la verdura el tiempo indicado en la tabla siguiente.
- Pásala inmediatamente a un recipiente con agua muy fría y hielo, durante el mismo tiempo que duró el escaldado, para cortar la cocción.
- Escurre y seca muy bien (¡este paso es clave! El agua superficial forma escarcha y «quema» la verdura en el congelador).
- Envasa en raciones, retira el aire y congela.
Tabla de tiempos de escaldado por verdura
| Verdura | Tiempo de escaldado aproximado |
| Brócoli (ramilletes) | 3 minutos |
| Coliflor (ramilletes) | 3 minutos |
| Judías verdes | 2 – 3 minutos |
| Guisantes desgranado | 1,5 – 2 minutos |
| Habas desgranadas | 2-3 minutos |
| Espárragos trigueros | 2-3 minutos |
| Espinacas y acelgas | 2 minutos |
| Zanahoria (rodajas) | 2 minutos |
| Coles de Bruselas | 3-4 minutos |
| Maíz dulce (mazorca) | 4-6 minutos |
| Alcachofas (corazones) | 4-6 minutos |
| Repollo o col (en tiras) | 1,5-2 minutos |
Estos tiempos son orientativos: las piezas más grandes o duras necesitan algo más; las más pequeñas o tiernas, algo menos.
¿Qué verduras se pueden congelar crudas, sin escaldar?
No todas las verduras u hortalizas necesitan pasar por el proceso de escaldado, ya sea por su bajo contenido en agua o su estructura, lo permite que sean congeladas en crudo. Para que no pierdan calidad, hay que consumirlas en el plazo de 1 – 2 meses.
- Pimiento: Lavado, troceado y bien seco.
- Cebolla: Picada.
- Ajos: Picados.
- Puerro: En rodajas, lavado y muy bien escurrido.
- Calabacín: Al descongelarlo se ablanda bastante, por lo que es ideal utilizarlo para guisos. En rodajas, es la mejor forma de congelarlo.
- Tomate: Se puede congelar sin problema siempre que sea para su uso en salsas, nunca para comerlo en crudo.
Alimentos que no debemos congelar y por qué
Aunque como hemos visto, un gran porcentaje de alimentos se pueden congelar, existen algunos que no deberíamos conservar en el congelador. Como dice AESAN, hay dos motivos por los que se desaconseja congelar ciertos alimentos:
- Por riesgo en seguridad alimentaria.
- Por pérdida notable de su sabor, textura o aspecto (aunque sea seguro comerlos).

Huevos con cáscara
Como hemos comentado anteriormente, los huevos siempre han de congelarse sin cáscara, debido a la posible rotura de esta por la expansión del interior.

Frutas y verduras que vayas a comer sin cocinar
Aquellas frutas y verduras que contienen mucha agua, como pueden ser el pepino, la lechuga, la sandía o el melón, pierden su estructura celular al congelarse, es decir, el agua que contienen forma cristales que rompe los tejidos y cuando pasamos a descongelarlos, se quedan blandos, acuosos y con texturas no muy agradables para comer sin cocinar.

Patatas
Cuando congelamos patatas crudas, el almidón que contiene se transforma, dejando una textura harinosa y de sabor poco agradable al descongelarla, y por este mismo motivo, no es conveniente congelar patatas cocidas o en tortilla. Sí puedes congelar puré de patatas.

Lácteos frescos
El alto contenido en agua de estos alimentos, hace que se separe al congelarla.
- Yogur: Pierde cremosidad y se vuelve acuoso.
- Leche: Puede quedar grumosa.
- Quesos: Mozzarella fresca, requesón y crema sufren una separación de grasa y suero que es muy desagradable al descongelar.

Mayonesa y salsas con huevo crudo
Cuando hacemos mayonesa o salsas con huevo crudo, creamos una emulsión con ayuda del aceite, la cual se rompe al congelarla, dando como resultado una salsa cortada.

Alimentos rebozados y fritos
El rebozado absorbe la humedad tanto en la congelación como en la descongelación, por lo que pierde ese punto crunchy, quedando blandos e incluso aceitosos.

Pasta y arroz cocinados
El problema de la pasta y el arroz, es que al descongelarlos, estarán blandos y pastosos. Si por cualquier motivo necesitas congelar estos alimentos, cuécelos muy al dente para que puedan aguantar mejor el proceso de congelación.

Bebidas con gas
Si congelas bebidas con gas, corres el gran riesgo de abrir el congelador y encontrártelo lleno de estas bebidas, ya que el gas se expande con el frío y los envases no pueden aguantar la presión.

Natillas, flanes y cremas con gelatina o huevo
Estos postres, tienden a “llorar” líquido y separar sus capas cuando los descongelas, perdiendo así su textura.
Importante: Como has podido comprobar, que un alimento no se recomiende congelar, no siempre significa que sea peligroso comerlo después, siendo el caso de la pasta, patata, arroz, lácteos o fritos, los cuales tienen un problema de calidad sensorial, no de seguridad.
El alimento que realmente conlleva riesgo de seguridad es el huevo con cáscara.
Tabla resumen: tiempos de congelación orientativos
| Tipo de alimento | Tiempo de conservación a -18°C |
| Carne de ave (entera) | Hasta 12 meses |
| Carne de ave (piezas) | 9 meses |
| Carne de cerdo | Hasta 6 meses |
| Carne de vacuno (piezas) | 6-12 meses |
| Carne picada | 3-4 meses |
| Pescado blanco/magro | Hasta 6 meses |
| Pescado azul/graso | 2-3 meses |
| Marisco y moluscos | 3-6 meses |
| Verduras escaldadas | 10-12 meses |
| Verduras crudas sin escaldar | 1-2 meses |
| Frutas | Hasta 12 meses |
| Legumbres cocidas | Hasta 6 meses |
| Pan | 3-6 meses |
| Huevo batido sin cáscara | 9-12 meses |
| Mantequilla | 6-9 meses |
| Queso curado | 2-3 meses |
| Platos cocinados/guisos | 2-3 meses |
| Caldos y fondos | Hasta 6 meses |
| Hierbas aromáticas | Hasta 6 meses |
| Frutos secos | Hasta 12 meses |
A -18°C los alimentos se mantienen seguros de forma indefinida desde el punto de vista microbiológico; estos tiempos son orientativos para conservar la mejor calidad de sabor y textura.
Cómo descongelar los alimentos de forma segura
Ya hemos qué alimentos se pueden congelar, cuáles no son apropiados y cómo hacerlo, pero eso es solo la mitad del trabajo,pues la descongelación es tan importante como el primer paso, ya que hacerlo mal puede echar a perder el trabajo realizado anteriormente, y, lo más importante, poner en riesgo tu salud.
Como no queremos que eso ocurra, vamos a detallar las formas seguras para descongelar alimentos, según AESAN y la OMS:
- En el frigorífico: Esta es la opción más segura y también la más lenta, ya que puede llevar entre 12 y 24 horas dependiendo del tamaño, pero a su vez, es la que mantiene la temperatura fuera de la “zona de peligro”. Para hacerlo correctamente, saca el alimento del congelador y ponlo en un plato, bandeja o recipiente, en la parte baja de la nevera.
- Con agua fría: Sumerge el alimento bien envasado en agua fría, sin que esta entre en contacto directo con la comida, cambiándola cada 30 minutos. Es una forma más rápida que la nevera y sigue siendo seguro.
- Microondas: Utiliza la función de descongelación y remueve o gira el alimento de vez en cuando para que la descongelación sea uniforme. Una vez descongelado, cocina el alimento inmediatamente.
- Cocinar directamente: Hay alimentos como muchas de las verduras, que se pueden cocinar directamente sin pasar por la descongelación.
Lo que nunca debes hacer
- Descongelar a temperatura ambiente: Cuando la temperatura se encuentra entre 5ºC y 65ºC las bacterias se multiplican rápidamente.
- Volver a congelar un alimento crudo que has descongelado anteriormente. Solo en caso de haberlo cocinado, puedes volver a congelarlo.
Preguntas frecuentes sobre congelar alimentos
No, si está crudo. Una vez descongelado, las bacterias que estaban inactivas pueden empezar a multiplicarse, y volver a congelarlo no las elimina. La excepción es si cocinas completamente ese alimento: el plato ya cocinado sí se puede congelar de nuevo.
En general, no de forma significativa. La congelación es uno de los métodos de conservación que mejor mantiene el valor nutricional de los alimentos, sobre todo si las verduras se han escaldado antes, lo que ayuda a fijar vitaminas sensibles como la C).
No supone un riesgo para la salud, pero sí afecta al sabor y la textura, ya que son zonas deshidratadas y oxidadas por el contacto con el aire. Puedes recortar esas partes antes de cocinar.
Porque eleva la temperatura general del congelador (afectando a otros alimentos) y porque ralentiza la propia congelación del plato, lo que forma cristales de hielo más grandes que dañan la textura del alimento.
A -18°C o menos, un alimento se mantiene seguro desde el punto de vista microbiológico de forma indefinida. Lo que cambia con el tiempo es la calidad (sabor, textura, color), por eso existen los tiempos orientativos de esta guía.
No todas. Algunas, como el pimiento, la cebolla, el ajo o el puerro, admiten congelarse en crudo. Pero la mayoría (brócoli, judías verdes, espinacas, guisantes, zanahoria…) se benefician mucho del escaldado si quieres que aguanten varios meses sin perder calidad.
Conclusión: congelar bien, una pequeña acción con gran impacto
Saber qué alimentos se pueden congelar, cuáles no y cómo hacerlo correctamente no es solo un truco de cocina: es una herramienta real para reducir el desperdicio alimentario, ahorrar en la cesta de la compra y aprovechar al máximo cada producto que entra en tu casa. Siguiendo las recomendaciones de AESAN, la FAO y la OMS, tu congelador puede convertirse en un aliado perfecto tanto para tu bolsillo como para el planeta.
Así que ya sabes: la próxima vez que te sobre medio brócoli o tengas un exceso de fruta de temporada, ya no tienes excusa. Escalda, etiqueta, congela… y disfruta sin desperdiciar.
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Este artículo tiene fines informativos y se basa en las recomendaciones generales de AESAN, FAO y OMS sobre seguridad alimentaria y congelación doméstica. Ante dudas específicas sobre la conservación de un alimento concreto, consulta siempre las fuentes oficiales o a un profesional de la nutrición.




